Tu cuerpo habla. El problema es que nadie nos enseñó a escucharlo. ¿Cómo saber si necesito darle más atención? ¿Cuándo? ¿Qué tengo que hacer? Si nos duele la espalda, vamos al traumatologo, si nos duele la panza, al gastroenterologo y si queremos bajar de peso a la nutricionista. Bárbaro. Pero si se nos escapa pis al reírnos o vivo casi constipada, quizás lo dejamos para “después”.. pero ahí, en esos síntomas, puede ser que esté la causa de lo anterior. Entonces informarnos acerca del piso pélvico femenino es una manera de conocernos más, buscar soluciones y actuar.
El piso pélvico es un grupo de músculos que sostiene la vejiga, el útero y el recto. Trabaja todo el día sin que le prestemos atención, como esa mamá silenciosa puerpérea que hace todo funcionar y al que solo notamos cuando no está presente. Y cuando sucede, no manda un correo formal. Manda señales. Algunas obvias, otras tan sutiles que las normalizamos sin darnos cuenta.
Acá van cinco que no deberías ignorar.
1. Pérdidas de orina al toser, reír o saltar. No es "normal por haber tenido hijos". No es "algo que le pasa a todas". Tampoco si tenés unos kilos de más. Es una señal de que el sistema de contención no está funcionando como debería. Tiene solución. Y no es usar protectores el resto de tuAcá vida. Con hábitos, ejercicios guiados, fisioterapia y acompañamiento profesional uroginecológico integral, sí.
2. Sensación de peso o presión en la zona genital. Especialmente al final del día o después de estar mucho tiempo de pie. Esto puede indicar un prolapso incipiente. Ignorarlo no lo resuelve. Si cuando te hiciste los estudios anuales tu ginecólogo te contó de eso, volvé a preguntar para prevenir el avance.
3. Dolor durante las relaciones sexuales. No es tensión emocional, puede serlo sí, pero si sucede es una alarma. El piso pélvico hipertónico —es decir, demasiado tenso— puede generar dolor real, físico, tratable. No tenés que aguantarlo. Deben ser placenteras siempre, aún en el puerperio, aún en la menopausia.
4. Dificultad para vaciar la vejiga o el intestino completamente. Si siempre sentís que "quedó algo", el problema puede estar en la coordinación muscular de la zona pélvica, no en lo que comés, o en ambas. Con ejercicios guiados y pautas, se puede regular.
5. Desconexión total con esa zona del cuerpo. No sentirla, no poder contraerla voluntariamente, no saber si la estás usando o no. La falta de sensación también es una señal.
Leer, comentar, hablar, expresar que existe el piso pélvico es ponerlo a la mesa y sentirse mejor con su cuerpo. Ninguna de estas cosas es inevitable ni permanente. Son el punto de partida de un trabajo que, con el acompañamiento correcto, transforma completamente la calidad de vida. Tu piso pélvico no pide mucho. Solo que le prestes atención.