El verano nos invita a soltar, a descansar y a movernos distinto. Cambian las rutinas, los horarios y también la forma en la que habitamos nuestro cuerpo.
La playa puede ser un espacio de disfrute profundo… o un lugar donde, sin darnos cuenta, acumulamos tensiones, molestias íntimas o dolores que después arrastramos durante meses.
Hoy quiero contarte cómo cuidar tu piso pélvico, tu postura y tu bienestar femenino mientras disfrutás del mar, el sol y el descanso como nos merecemos, sin apuros para ir al baño, sin escapes de pis al reirte, sin dolores de espalda.
Sabemos que el calor, la humedad y los cambios de hábito impactan directamente en nuestra salud uroginecológica.
¿Qué es importante tener en cuenta?
- Permanecer mucho tiempo con la malla mojada puede favorecer infecciones vaginales o urinarias.
- No tomar mucha agua por no tener un baño cerca o tomar mucho mate (con churros , obvio!) irrita la vejiga y puede aumentar esa urgencia miccional.
- Posturas mantenidas ( en reposeras, toallas mal acomodadas, viajes largos) aumentan la presión hacia el piso pélvico.
Cuidarte no significa dejar de disfrutar, sino aprender a escuchar y acompañar a tu cuerpo.
¿Cuáles son los hábitos que nos protegen?
- Tomar agua de manera regular durante el día: llevarte una botellita y tomarla a lo largo del día.
- Cambiar el traje de baño mojado apenas puedas.
- Secar bien la zona íntima, sin fricción ni productos agresivos.
- Priorizar ropa interior de algodón y prendas sueltas.
La playa aunque nos encante, (claramente soy team playa en verano) suele llevarnos a posturas poco amigables con nuestra columna y nuestro piso pélvico. La reposera baja, las caminatas en la arena, clavar la sombrilla...
Algunas claves simples para no complicarnos:
- Al sentarte en la reposera, buscá una pelvis neutra, evitando arquear exageradamente la zona lumbar. Mejor las altas.
- Alterná posiciones: de costado, sentada, panza arriba.
- Evitá pasar muchas horas en la misma postura. Clave.
Cuando la postura mejora, la presión interna disminuye, y el piso pélvico lo agradece.
Y sí, siempre mejor es moverte y si querés salir a caminar a la playa, mejor es descalza. Aunque es mas exigente, es lo mejor para fortalecer el equilibrio, la planta del pie y la conexión con la naturaleza es sumamente gratificante.
Por eso, para que a la nochecita no aparezca dolor, acordate de:
- Activar glúteos suavemente.
- Mantener el pecho abierto sin rigidez.
- Dejar que los brazos acompañen el movimiento.
- Respiración fluida, sin apretar el abdomen.
Caminar consciente es una forma de entrenamiento natural y protector.
Y no puedo dejar de hablar de la respiración: nuestra gran aliada, especialmente en verano.
- Inhalá llevando el aire a las costillas.
- Exhalá activando suave el abdomen profundo, sin empujar hacia abajo.
- Usala al levantarte de la reposera, al cargar cosas como la heladerita o al caminar.
Respirar bien disminuye la presión sobre el piso pélvico y mejora tu postura.
¿Necesito una clase completa para cuidar mi piso pélvico los días que me voy de vacaciones?
Probá con la toalla:
- Movilidad de columna (gato – camello suave).
- Círculos de cadera.
- Apertura de pecho y hombros.
- Respiraciones conscientes.
Moverte un poco todos los días mantiene tu cuerpo flexible, liviano y conectado. Mira al verano como oportunidad de reconexión y bienestar. Puede ser una oportunidad para habitar tu cuerpo con más presencia, más amabilidad y menos exigencia.
Cuando entendés cómo funciona tu piso pélvico y cómo acompañarlo con movimiento y postura, el descanso se vuelve real.
🤍 Un acompañamiento para tu cuerpo femenino
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Tu cuerpo no se toma vacaciones de vos.
Cuidarlo también es una forma de disfrutar.